martes, 17 de abril de 2012

PERSONAJES NO TAN AMADOS: WILLIAM COLLINS


Yo se, que por lo menos en algún momento de nuestra vida hemos sido cortejadas por un William Collins, que difícil, que temple de Elizabeth para cortar de tajo toda aspiración por parte de él. 

William Collins , de 25 años, es el primo del Sr. Bennet clérigo y heredero de sus bienes. Era un hombre, alto, de mirada profunda, con un aire grave y estático y modales ceremoniosos. 

El Sr. Collins, hace una visita a los Bennet. El señor Bennet y Elizabeth se divierten al ver la veneración servil a su empleadora, la noble lady Catherine de Bourgh, así como por su naturaleza de auto-importancia y pedante. 
"El señor Collins no era un hombre inteligente, y a las deficiencias de su naturaleza no las había ayudado nada ni su educación ni su vida social. Pasó la mayor parte de su vida bajo la autoridad de un padre inculto y avaro; y aunque fue a la universidad, sólo permaneció en ella los cursos meramente necesarios y no adquirió ningún conocimiento verdaderamente útil."

"por haber sido ordenado en Pascua, he tenido la suerte de ser distinguido con el patronato de la muy honorable lady Catherine de Bourgh, viuda de sir Lewis de Bourgh, cuya generosidad y beneficencia me ha elegido a mí para hacerme cargo de la estimada rectoría de su parroquia, donde mi más firme propósito será servir a Su Señoría con gratitud y respeto, y estar siempre dispuesto a celebrar los ritos y ceremonias instituidos por la Iglesia de Inglaterra."
Pronto se hace evidente que el Sr. Collins ha llegado a Longbourn para elegir una esposa de entre las hermanas Bennet y aun cuando puso sus ojos originalmente en Jane.
 la Sra. Bennet se encargo de desencantarlo al decirle que pronto tendria una propuesta de matrimonio y que no era posible, por lo cual, Collins sólo tenía que sustituir a Jane por Elizabeth y asi fue como Elizabeth fue señalada.
"A poco de haberse sentado, felicitó a la señora Bennet por tener unas hijas tan hermosas; dijo que había oído hablar mucho de su belleza, pero que la fama se había quedado corta en comparación con la realidad; y añadió que no dudaba que a todas las vería casadas a su debido tiempo."






"El señor Collins no era un hombre inteligente, y a las deficiencias de su naturaleza no las había ayudado nada ni su educación ni su vida social. Pasó la mayor parte de su vida bajo la autoridad de un padre inculto y avaro; y aunque fue a la universidad, sólo permaneció en ella los cursos meramente necesarios y no adquirió ningún conocimiento verdaderamente útil."

Debido a su alta autoestima, el Sr. Collins no sospecho que su propuesta de matrimonio iba a ser rechazada.

PROPUESTA RECHAZADA:
"Las razones que tengo para casarme son: 
primero, que la obligación de un clérigo en circunstancias favorables como las mías, es dar ejemplo de matrimonio en su parroquia; segundo, que estoy convencido de que eso contribuirá poderosamente a mi felicidad; y tercero, cosa que tal vez hubiese debido advertir en primer término, que es el particular consejo y recomendación de la nobilísima dama a quien tengo el honor de llamar mi protectora. Por dos veces se ha dignado indicármelo, aun sin habérselo yo insinuado, y el mismo sábado por la noche, antes de que saliese de Hunsford y durante nuestra partida de cuatrillo, mientras la señora Jenkinson arreglaba el silletín de la señorita de Bourgh, me dijo: «Señor Collins, tiene usted que casarse. Un clérigo como usted debe estar casado. Elija usted bien, elija pensando en mí y en usted mismo; procure que sea una persona activa y útil, de educación no muy elevada, pero capaz de sacar buen partido a pequeños ingresos. Éste es mi consejo. Busque usted esa mujer cuanto antes, tráigala a Hunsford y que yo la vea.» Permítame, de paso, decirle, hermosa prima, que no estimo como la menor de las ventajas que puedo ofrecerle, el conocer y disfrutar de las bondades de lady Catherine de Bourgh. Sus modales le parecerán muy por encima de cuanto yo pueda describirle, y la viveza e ingenio de usted le parecerán a ella muy aceptables, especialmente cuando se vean moderados por la discreción y el respeto que su alto rango impone inevitablemente. Esto es todo en cuanto a mis propósitos generales en favor del matrimonio; ya no me queda por decir más, que el motivo de que me haya dirigido directamente a Longbourn en vez de buscar en mi propia localidad, donde, le aseguro, hay muchas señoritas encantadoras. Pero es el caso que siendo como soy el heredero de Longbourn a la muerte de su honorable padre, que ojalá viva muchos años, no estaría satisfecho si no eligiese esposa entre sus hijas, para atenuar en todo lo posible la pérdida que sufrirán al sobrevenir tan triste suceso que, como ya le he dicho, deseo que no ocurra hasta dentro de muchos años. Éste ha sido el motivo, hermosa prima, y tengo la esperanza de que no me hará desmerecer en su estima. Y ahora ya no me queda más que expresarle, con las más enfáticas palabras, la fuerza de mi afecto. En lo relativo a su dote, me es en absoluto indiferente, y no he de pedirle a su padre nada que yo sepa que no pueda cumplir; de modo que no tendrá usted que aportar más que las mil libras al cuatro por ciento que le tocarán a la muerte de su madre. Pero no seré exigente y puede usted tener la certeza de que ningún reproche interesado saldrá de mis labios en cuanto estemos casados.


Debió haberle caído como balde de agua helada la rotunda negación de Elizabeth, pero no tardo mucho en consolarse, pues se olvido tan pronto de ella que se engancho rápidamente con la amiga de Elizabeth: Charlotte Lucas.
Que terrible el hecho de que muchas mujeres hayan sucumbido o sigan sucumbiendo a casarse con un hombre tan distante de caerle bien a alguien como el Sr. Collins, solo para no quedarse solas.


1 comentario:

Madame Mer Banaan dijo...

Oh mi Sr. Collins!!
Que me has recordado a mi bien amado Sr. Collins jijiji
El nunca me agradó por esa altivez que tenía, la humildad siempre debe reinar en los corazones ante todo.
¡Pero que atrevida nuestra Elizabeth al negarse de plano a su propuesta!
Y como tu dices, no es bueno aceptar a caballeros solo por no estar sola, en ocasiones la soltería es preferible a compartir la vida con alguien a quien no amas de verdad ;)

Saludos querida!
Un beso